
Hishiryo, concepto central del budismo Zen Soto, se traduce como «no-pensar» o «pensar sin pensar». No designa una mente vacía ni la ausencia de pensamientos, sino un estado de conciencia que trasciende el pensamiento discursivo y conceptual. Surge del célebre diálogo entre el maestro Yaoshan y un monje: cuando este preguntó cómo se piensa en no-pensar, el maestro respondió simplemente «no-pensando».
En la práctica de zazen, hishiryo implica abandonar juicios, cálculos y comparaciones mentales, sin pretender detener la actividad del intelecto, pues la idea misma de «no tener pensamientos» sigue siendo un pensamiento. Es una atención pura, no dual, donde el practicante se funde con el momento presente. Dogen Zenji enseñaba que hishiryo no se comprende con la razón, sino que se manifiesta naturalmente cuando cuerpo y mente se estabilizan en la meditación. Es presencia plena, más allá de toda conceptualización.
