
En el Soto Zen la postura es el fundamento de la práctica. Sin la correcta postura no hay zazen. Sobre la sólida base formada por el trípode rodillas-isquiones (loto, medio loto, birmana, seiza) , con la pelvis basculada hacia delante, se eleva la columna vertebral con plena verticalidad. Se completa esta posición con la nuca estirada y el mentón recogido. Los hombros se echan hacia atrás, expandiendo el tórax y relajando el abdomen, de modo que el centro de gravedad se sitúa un poco por debajo del ombligo, en el hara. A esta altura se forma con las manos el mudra cósmico: los dedos de la mano izquierda sobre la derecha, los pulgares tocándose suavemente formando un semióvalo, ni montaña ni valle. Esta postura se completa con la boca cerrada, dientes en contacto aunque con la mandíbula relajada, la lengua pegada al paladar, detrás de los incisivos, y la mirada desenfocada con una inclinación de 45 grados.
La postura correcta lleva a la respiración correcta, y ésta a la actitud mental correcta, todo ello base del zazen.
